Los Ochos Avisos de que un «Lobo Solitario» Va a Actuar

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Por Óscar B. De Otálora en El Correo.

Los expertos tienen dudas de que exista un patrón sobre la situación mental de los autores de los últimos ataques espontáneos de seguidores de la yihad o imitadores de psicópatas, pero sí que existen comportamientos que delatan a un criminal que va a pasar a la acción.

No se puede saber por qué lo hacen, pero si intuir cuándo lo van a hacer. La oleada de actos terroristas cometidos en las últimas semanas por individuos aislados, bien en nombre de la yihad –NizaWuezburgoSaint Etienne du Rouvray– o por decisiones personales complejas –MunichJapón– han vuelto a poner de relieve la dificultad de establecer un patrón que permita saber cómo los autores han llegado a tomar la decisión de pasar a la acción. Pero todos tienen rasgos en común con el momento en el que deciden llevar a cabo sus matanzas.

En el caso de los recientes asesinatos cometidos por quienes decían actuar en nombre del Estado Islámico, como el ciudadano francotunecino que asesinó a 84 personas en Niza o los dos jóvenes que degollaron a un sacerdote en una iglesia francesa próxima a Normandía, se trata de perfiles totalmente distintos. Uno de ellos, en el caso de Adel Kermiche, implicado en la muerte del cura Jacques Hamel, se trata de un joven de 19 años fascinado por la yihad y obsesionado desde los 17 años por ir a Siria para luchar bajo la bandera negra del Estado Islámico. En el caso de Niza, se trata de Mohamed Lahouaiej Bouhlel, un hombre de 31 años que arrastraba una historia personal de fracaso, fanático del gimnasio, pero sin ningún tipo de interés en la religión. Y pese a ello juró lealtad al Estado Islámico. Ambos sí que tienen aspectos en común a la hora de intuir que su comportamiento, visto en retrospectiva, intuía que algo iba a suceder.

Comparación

Según una recopilación de textos académicos sobre esta cuestión publicados este año en el libro “Comprendiendo a los terroristas solitarios”, de Michael Fredholm, cuatro de las características de este tipo de criminales son el resentimiento, la depresión, las crisis personales y cierta fascinación por la violencia o el uso de armas. En un estudio realizado hace tres años en Estados Unidos en el que se comparaban las mentalidades de los asesinos y los autores de las matanzas en colegios americanos con las de los “lobos solitarios” -los terroristas sin otros vínculos que la empatía ideológica con una causa y que deciden actuar en su nombre sin pertenecer a una célula u organización que la represente-, ya se anunciaban estas cuatro causas como características comunes a los autores de matanzas. Sin embargo, la dificultad a la hora de llegar a conclusiones certeras sobre qué tipo de trastorno padecían es absoluta, ya que en la mayoría de los casos, los criminales fallecen en sus acciones suicidas y no es posible realizar estudios definitivos sobre su personalidad.

Pero el análisis de sus movimientos previos al ataque sí que ha permitido detectar unas pautas que indican que los “lobos solitariosvan a pasar a la acción. El psiquiatra de la Universidad de California J. Reid Meloy publicaba en abril de este año un informe para el FBI en el que avanzaba los ocho rasgos que -bien aislado o todos unidos- se encuentran en los “lobos solitarios” o autores de matanzas en colegios en Estados Unidos. Estas son las pautas:

  1. Preparación

Los futuros “lobos solitarios” se vuelven obsesivos de la preparación de un acto terrorista. La violencia no es impulsiva sino que tiene detrás un frío cálculo, en el que la persona acude al lugar en el que quiere cometer el crimen, se documenta, saca fotos u obtiene mapas. Es el caso de Mohamed Lahouaiej Bouhlel, este asesinó visitó decenas de veces el Paseo de los Ingleses de Niza y preparó su carnicería durante casi un año.

  1. Fijación

Los “lobos solitarios” se obsesionan de forma patológica con una causa o una persona, de tal forma que sus relaciones personas se llegan a deteriorar. En el caso del atacante de la iglesia de Normandía, el joven dedicaba largos mensajes en su teléfono móvil a hablar de la yihad y de sus atentados.

  1. Mentalidad de Guerrero

Los asesinos de masas o los “lobos solitarios” quieren mostrarse como “soldados” o “pseudocomandos”. La parafernalia militar se convierte en una pauta de su comportamiento. Adel Kermiche, en este sentido, se sacaba fotografías vestido de un miliciano del EI que han actuado en Europa también revelan esa obsesión por sacarse fotografías rodeados de armas y vestidos con ropa de camuflaje.

  1. Agresión de prueba

El psiquiatra Reid Meloy afirma que muchos de los “lobos solitarios” cometen algún tipo de agresión física, ajena a la matanza que planean desarrollar, con la única finalidad de comprobar su nivel de violencia. En el caso del asesino de Niza, a comienzos de este año fue detenido por golpear a un conductor con el que había sufrido un pequeño accidente de tráfico.

  1. Energía sin control

Los terroristas solitarios, en los momentos previos, pueden actuar de forma compulsiva. Realizando todo tipo de gestiones y demostrando una hiperactividad absoluta, en muchas ocasiones, vinculada al propio crimen que prepara. El psiquiatra autor del informe cita el caso de Jared Loughner, un asesino que organizó un tiroteo en un mitin en Tucson, Arizona, en el que mató a nueve personas, entre ellas un juez federal, e hirió de gravedad a la congresista Gabrielle Gifford. Doce horas antes del ataque, Loughner multiplicó sus acciones, estuvo haciendo compras, habló con amigos, hizo consultas en internet sobre armas y ordenó sus pertenencias personales.

  1. Contarlo

Los terroristas no profesionales no pueden evitar contar a una tercera persona que se disponen a cometer una barbaridad. En el caso de Adel Kermiche, varios de sus amigos le habían escuchado decir que iba a entrar en una iglesia para degollar un sacerdote. Pero nadie le creyó.

  1. Comunicar la Amenaza

Según Reid Meloy, se han dado casos de asesinos de masas o “lobos solitarios” que han comunicado a las autoridades su intención de llevar a cabo un atentado. El caso paradigmático es el de Taimour Abdulwahab al-Abdaly, un ciudadano sueco de origen iraní que en 2010 colocó dos coches bombas en el centro de Estocolmo, cuyas explosiones no causaron víctimas mortales pero sí heridos. Este joven falleció en la acción. Horas antes del ataque había enviado un correo electrónico a la Policía avisando de sus planes. El joven japones Satoshi Uematsu, que mató a 19 personas en un centro de discapacitados de Tokyo, explicó cómo iba a llevar a cabo la matanza en una misiva a un diputado.

  1. Última Salida

Los asesinos de este tipo tratan se convencen de que la violencia es la única salida a su angustia. Ali David Sonboly, el joven que se suicidó tras asesinar a nueve personas en un centro comercial de Munich, mantuvo un estremecedor diálogo con un vecino anónimo que le grabó desde su balcón y al que dijo: «Fui acosado por gente como usted durante siete años y ahora tengo que comprar una pistola para dispararte», con lo que daba a entender que no le queda otra opción ante su frustración.

Dr. Alfonso Chinchilla Moreno

Médico Psiquiatra

Presidente de la Sociedad de Psiquiatría de la Comunidad de Madrid

Consulta Psiquiátrica del Dr. Alfonso Chinchilla Moreno

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