La Crisis Causa el 30% de las Consultas Médicas

Imagen

El impacto de la crisis económica mundial en la población está siendo muy cruel, si bien con patologías menores, más de tipo adaptativas, fundamentalmente ansioso-depresivas, insomnio, depresión, etc., y sin llegar, en la mayoría de los casos, al concepto de auténticas enfermedades mentales, salvo en los que son más vulnerables biológicamente, en los que actuarían como detonantes o desencadenantes (entrevista a mi compañero psiquiatra y amigo en el diario El Mundo, Miguel Gutiérrez, en que señala el aumento del 30% de las consultas médicas por la crisis).

Si bien de entrada, no son objeto del tratamiento psiquiátrico, al ser problemas más socioeconómicos, sí es verdad que muchas veces necesitan la ayuda profesional para paliar su ansiedad, depresión menor, insomnio, riesgos suicidas, consumo de tóxicos, y sobre todo por el sufrimiento que conllevan.

Aconsejaría a muchos políticos tuvieran el coraje, sentido común y honradez, para cortar la crisis por lo sano y de la manera más rápida posible, eliminando drásticamente los gastos superfluos (la mayoría son acometidos para servirse ellos, o generar comisiones a personas afines, sino véase la prensa y los múltiples escándalos actuales de irregularidades, malversaciones, nacionalismos obsoletos y provincianos, etc.), priorizar lo realmente necesario e importante y así empezar a abrir puertas a la esperanza de tanta gente desempleada, y no que, actualmente, muchos de ellos viven como auténticos “reyes” ajenos a los problemas de los ciudadanos.

Tampoco hemos de considerar que algunos “pacientes” no lo son y buscan de la desgracia de muchos su propia ganancia o rentabilidad por una supuesta enfermedad, que los hay y más de los que podemos imaginar, otros están enfermos y ante el miedo a ser despedidos o ver recortar su sueldo… siguen trabajando sin poder pedir la baja. Es lo precisamente injusto, que paguen justos por pecadores, valga la redundancia. Quienes hemos trabajado en la Administración Pública muchos años, y más en el Servicio de la Salud, hemos visto, por partida doble, el abuso al que algunos llegan por no trabajar, tanto en compañeros como en usuarios del Servicio de Salud.

La ciudadanía algún día se puede cansar, porque su grado de frustración crece sin parar, y las consecuencias pueden llegar a ser imprevisibles, de tanto despilfarro vergonzoso de los que mandan, y creo, como todo el mundo, que muchos políticos, empresarios y sindicalistas casi al servicio siempre del poder, deberían «reaprender» el significado de la responsabilidad social, la honradez, la sensibilidad humana, la generosidad y la justicia, y no tener como objetivo su beneficio propio en base al «adoctrinamiento» y la ignorancia del pueblo sobre el trasfondo del presupuesto público o, peor aún, hacerles dependientes en base al continuo subsidio de personas ociosas o sin motivación y no potenciar su independencia por la propia valía y potencial del ciudadano, al eliminarles toda posibilidad de progresar, por reducir las oportunidades de las personas a que representan.

También en la ciudadanía, hay quienes no son honestos, defraudan continuamente, por todos son conocidas familias enteras que viven de subsidios y a la vez trabajan en economía sumergida, reciben viviendas públicas, disfrutan de colegios públicos, también son objeto de ayudas públicas por ser padres solteros, por no estar casados con sólo ese propósito, abusan de la sanidad pública, y mientras tienen coches de lujo en el parking del edificio y se van de vacaciones varias veces al año, y mientras no contribuyen nunca con ningún impuesto a lo largo de su vida. Ése es otro tipo de corrupción, y un comportamiento insolidario, porque no nos engañemos no son sólo corruptos los representantes públicos, también hay muchos que no lo son porque no han tenido aún la oportunidad de serlo. Es justo para quien paga impuestos honradamente que su vecino no lo haga? Verdad que no?

Una ciudadanía responsable, cívica y educada, tiene mejores oportunidades y futuro, lo que supone que el presupuesto público, los bienes y servicios públicos son utilizados con sumo respeto y eficiencia porque son pagados por todos (los contribuyentes), porque son limitados, y genera mejores representantes públicos; yo como funcionario público durante más de 40 años he sentido siempre que ése era mi deber hacia quienes me pagaban, y espero haber cumplido con ese cometido, al menos ha sido mi propósito.

Comparte esta historia

Artículos Relacionados

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos requeridos están marcados *

Check Also

La Tecnología es un Producto Adictivo y Debe Ser regulado como Tal?

El 48% de los jóvenes que pasan más ...

Buscar

Categorías